Discapacidad y el trabajo interdisciplinario: "Un caso, dos miradas"

Por Lic. Tamara Saúl

Discapacidad y el trabajo interdisciplinario: "Un caso, dos miradas"

Cuando me desempeñaba como coordinadora de acompañamientos terapéuticos me veía continuamente en la coyuntura de replantearme una y otra vez el lugar en el que la coordinación ocupa en los equipos tratantes de los sujetos con discapacidad a los que se les brinda acompañantes terapéuticos (A.T.). Cuando se acercaba un paciente inevitablemente me veía analizando el lugar en el que me quería poner el tutor del paciente (madre, padre, hermano, o quien solicite la prestación), el que me ponía el resto de los profesionales tratantes (psicólogo, psiquiatra, neurólogo, etc.), así como el que yo como psicóloga coordinadora del dispositivo de acompañamiento terapéutico me posicionaba, ya que es desde allí donde uno va a intervenir. Políticas, éticas y estrategias distintas pueden suscitarse en base al lugar en que cada profesional esta posicionado. Por eso creo que uno debe re-plantearse esos lugares que muchas veces ocupa sin darse cuenta.

Sabemos muy bien que se debe trabajar en equipo, ya que el acompañante terapéutico es un auxiliar de un proceso en el que se imbrican necesariamente otras disciplinas que abordan al sujeto con discapacidad. Cabe preguntarse: ¿cuál es el alcance de las intervenciones que la coordinación del acompañamiento puede desplegar en el tratamiento? Si bien los acompañantes terapéuticos están allí con el sujeto a acompañar, la coordinadora del dispositivo debe supervisar algunas de las intervenciones y acompañar el proceso estando continuamente al tanto de lo que va sucediendo, replanteando objetivos y estrategias a llevar a cabo. Entonces, ¿Cuánto lugar se les da a dichas intervenciones en el intercambio con los otros profesionales? ¿Se incluye a la coordinación (junto con los informes, intervenciones, propuestas, objetivos del dispositivo) en la interdisciplina que se debe generar en un tratamiento con un sujeto con discapacidad?.

Me encontré en un caso en el cual la psicóloga de la paciente que yo le brindaba acompañamiento terapéutico había establecido un vínculo muy cercando con Yani (la paciente) y su familia. Ambos manejaban exactamente el mismo discurso. Querían que Yani se bañe sola, se alimente sola y hasta se ate los cordones sola, el acompañamiento terapéutico apuntaba únicamente a las actividades de la vida diaria. Si eso se lograba ya era suficiente. Luego de unos meses, para la psicóloga los objetivos estaban casi alcanzados: ¨Ya adquirió mayormente las actividades de la vida daría¨. Yani había aprendido. Yo como psicóloga coordinadora trabajaba en la misma disciplina que la profesional tratante, pero desde distintos paradigmas. Ella apuntaba a que se rehabilite, a lo utilitario, dejando de lado el factor placentero que puede ser, por ejemplo, la elección de una ropa y no necesariamente que lo haga en tiempo y forma.

Nosotros pudimos tomar los objetivos planteados por la psicóloga pero fuimos más allá. Desde el espacio de acompañamiento pudimos analizar que la rutina la contenía a Yani y la anclaba en un tiempo y espacio, evitando su desestabilización subjetiva, pero a la vez en lo que hacía en su rutina se podía encontrar, aunque sea por instantes, con ella misma, con su ser. Dos mismas disciplinas pueden dialogar pero una puede apuntar al hacer (la psicóloga de Yani) y otra al ser de la niña (el espacio de A.T.). Por un lado se apunta a la rehabilitación, y por otro a habilitar algo del ser singular.

De a poco se fue clarificando la diferencia entre el abordaje de Yani por parte de la psicóloga y el nuestro. No se trataba de reconstruir algo dañado, algo que no había adquirido lo que correspondía y debía, sino de hacer surgir algo allí, de causar y poner en movimiento nuevas formas, nuevas conductas, si se quiere, pero significa encontrar otras maneras de relacionarse con el mundo, no necesariamente según está señalado por normativas establecidas. Yani quizás no se podía atar los cordones sola, pero había podido elegir su ropa y para nosotros eso era más valioso.

Fue incorporando los hábitos pero también habilitándose espacios transicionales de juego, donde el placer constituía un ser y no una rutina a seguir únicamente. Como sostiene Alfredo País, ¨el hecho de que un paciente logre hablar bien, mantener el equilibrio o alfabetizarse, no significaran demasiado (…) si esos logros no pueden ser puestos por el paciente al servicio de procurarse un lazo social; si el hablar no sirve más que para repetir la palabra del otro, si mantenerse en equilibrio no tiene otra utilidad que recibir los aplausos de sus observadores y si leer implica repetir palabras que no adquieren ningún sentido para el paciente, hablar, caminar y leer tendrán tanto valor para un humano, como lo tiene para una foca el sostener una pelota con su hocico¨.

La psicóloga en su discurso reificaba una y otra vez la demanda de los padres de Yanina, no pudiendo despegarse de ser un miembro más de la familia. Las sesiones eran a domicilio, siempre estaba en su territorio, muchas veces se quedaba a merendar o cenar con ella y sus padres. Ella en ocasiones sostenía que quizás era mucha presión para la niña y que había que tratar de que aprenda y sostenga los conocimientos y hábitos adquiridos y no sobre-estimularla.

A medida que transcurría el tiempo, menos interés presentaba la psicóloga en reunirse con las acompañantes y la coordinadora, y más interés teníamos nosotras de seguir reuniéndonos. El intercambio se fue perdiendo de a poco y ya no se produjeron más encuentros con esta. Sólo se remitía a contestar los mails diciendo que le parecía que había avanzado muchísimo Yani y que estaba muy conforme con los logros adquiridos. Los padres también lo estaban.

Cuando nos encontramos con un caso a coordinar de acompañamiento terapéutico se trata de reunirse con los distintos profesionales que suelen estar de antemano trabajando con el paciente para implementar un trabajo interdisciplinario en equipo. En este caso sólo contábamos con otra profesional tratante que era de la misma disciplina que la coordinación (psicóloga), no obstante claramente la misma disciplina estaba sostenida desde discursos muy diferentes. Como señala Alfredo País, ¨mientras los rehabilitadores sostendrán como sentido de su practica la obtención de los resultados esperables para las diversas patologías y como ejes las técnicas que los conducen a tales logros, las terapéuticas fundadas en el marco de la ética del psicoanálisis, encontraran sus sentido solo si los resultados obtenidos aparecen como propiedad, como instrumento subjetivado del paciente.¨

El acompañante terapéutico cumple una función de soporte, que alienta a transitar un espacio donde la singularidad del paciente tenga lugar. Implica el encuentro con alguien que se involucra en lo diario del sujeto, y funda de manera firme comportamientos y sensaciones menos alienantes. Habilitando espacios donde se expresen angustias y temores inhibidos que toman canales hostiles o que aquejan al sujeto. El dispositivo de acompañamiento terapéutico estará orientado en pos de que la paciente pueda equilibrar su sociabilización con vías a la inserción comunitaria como objetivo de poder alcanzar cierta autonomía, fortaleciendo a su vez los vínculos familiares y comunitarios, teniendo en cuenta el sentido singular de su problemática.

Si bien en reiteradas ocasiones la interdisciplina no se produce, ya sea porque no se convocan a los distintos profesionales, o porque estos no pueden dialogar con los paradigmas de los otros, considero que uno no debe dejar de lado su propia ética que lo atraviesa como profesional. Muchas veces uno se encuentra trabajando e intercambiando con otros profesionales, que, si bien pueden ser de la misma disciplina, abordan al sujeto desde perspectivas muy diferentes. Entiendo que el trabajo terapéutico implica producir algo en alguien, una causa en el otro, que antes no existía. Producir un efecto, darle razones para que algo diferente suceda, para que se ocasionen maneras de relacionarse con el mundo y con él mismo menos angustiantes, posibilitando el lazo. Se trata de generar condiciones de posibilidad para que algo se construya, en compañía de un otro, sosteniendo una producción singular y propia del paciente. Nos sucede a menudo que surgen tantos discursos diferentes, intereses y prejuicios en el trabajo en conjunto y en el diálogo con los otros profesionales que rodean al paciente, que en ocasiones se pierde el eje en lo que verdaderamente importa allí, su bienestar. Con Yani lo estábamos logrando, y eso era lo que importaba.

Bibliografía:
JERUSALINSKY, Alfredo. Psicoanálisis en Problemas del desarrollo infantil. Ed. Nueva Visión. Bs. As. 1998.
CANTIS, Jorge. Agotamiento profesional y traumatización en el campo de la discapacidad. Revista ¨Actualidad psicológica¨. Discapacidad Hoy. Abril 2008, nº 362.
PAIS, A. Del lugar del analista en la clínica con niños discapacitados en “Escritos de la Infancia” Nº 2 Publicación de F.E.P.I Fundación para el Estudio de los Problemas de la Infancia. Buenos Aires. 1993
SCHORN, Marta. Discapacidad. Una mirada distinta, una escucha diferente. Editorial Lugar. Año 2008
PEUSNER, Pablo. Reinventar la debilidad mental. Ed. Letra Viva. Bs. As. 2010. 

Lic. Tamara Saúl

Tamara Saúl

Se recibió de psicóloga con Diploma de Honor en la Universidad de Buenos Aires. Realizó la Carrera de Especialización en Psicología Clínica de la Discapacidad de la U.B.A. y cursos de posgrados de Psicoanálisis en la Escuela de Orientación Lacaniana, Universidad de Buenos Aires, Centro de Salud Mental Ameghino, Hospital Ramos Mejía, entre otras instituciones. Además de haber participado de carteles de investigación en psicoanálisis, grupos de estudio y de supervisión.

Su práctica clínica la desarrolló fundamentalmente en el ámbito hospitalario, ya que formó parte durante del equipo de Pareja y Familia del centro de Salud Mental n°3 ¨Arturo Ameghino¨ y del servicio Infanto-Juvenil del Hospital ¨Ramos Mejía¨.

En el ámbito privado, trabajó como acompañante terapéutica, y actualmente realiza atención individual, de pareja y familia con orientación psicoanalítica en su consultorio privado.

Es directora de la Institución En-causar Psi, en donde se desempeñó inicialmente como coordinadora y supervisora de acompañamientos terapéuticos domiciliarios y educativos.

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